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Manejo y Tratamiento

Síndrome Nefrótico en Niños

La enfermedad renal más frecuente entre los 2 y 8 años. Tiene tratamiento.

El síndrome nefrótico se caracteriza por pérdida masiva de proteínas en la orina, hinchazón progresiva en cara, abdomen y piernas, y orina espumosa. El tratamiento de primera línea son los corticoesteroides; en recaídas frecuentes o corticorresistencia se usan inmunosupresores específicos. Con seguimiento cercano, la mayoría de los niños alcanza remisión completa.

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Certificada · CMN Subespecialista UNAM CDMX · Satélite

¿Qué es el síndrome nefrítico en niños?

El síndrome nefrítico es una inflamación aguda de los glomérulos renales que produce una combinación característica de signos: sangre en la orina, presión arterial elevada, disminución de la orina y retención leve de líquidos.

Es distinto al síndrome nefrótico — aunque ambos afectan los glomérulos, el mecanismo, los síntomas y el tratamiento son diferentes. El nefrótico pierde proteínas masivamente; el nefrítico inflama el glomérulo y produce hematuria.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome nefrítico?

  • Orina de color rojizo, marrón oscuro o "color coca-cola" (sangre)

  • Presión arterial elevada para la edad del niño

  • Menos orina de lo normal (oliguria)

  • Hinchazón leve, especialmente en la cara al despertar

  • A veces dolor en el flanco (región lumbar)

  • Cansancio general

¿Cuál es la causa más frecuente en niños?

La causa más común es la glomerulonefritis postinfecciosa — una reacción inmunológica que ocurre 1 a 3 semanas después de una infección por estreptococo (faringitis estreptocócica o impétigo). El sistema inmune, al atacar la bacteria, daña accidentalmente los glomérulos.

Otras causas incluyen nefropatía por IgA (enfermedad de Berger), glomerulonefritis membranoproliferativa (GNMP) y vasculitis como la púrpura de Henoch-Schönlein. Identificar la causa exacta es importante porque el tratamiento y el pronóstico difieren.

¿Qué estudios se hacen para diagnosticarlo?

El diagnóstico se confirma con examen general de orina (hematuria, cilindros hemáticos, proteinuria leve), perfil renal, complemento sérico (C3 y C4) y, en algunos casos, serología estreptocócica (ASTO). Si la evolución no es la esperada o hay dudas sobre la causa, puede estar indicada una biopsia renal.

¿Cómo se trata y qué pronóstico tiene?

La glomerulonefritis postinfecciosa tiene muy buen pronóstico: la mayoría de los niños se recupera completamente en semanas a meses sin secuelas. El manejo es de soporte — control de la presión arterial, restricción de líquidos y sal, y vigilancia de la función renal hasta la normalización.

Los casos de otras etiologías (IgA, GNMP) pueden requerir tratamiento inmunosupresor y tienen un seguimiento más prolongado. Por eso el diagnóstico etiológico preciso es fundamental.

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¿Qué es el síndrome nefrítico en niños?

El síndrome nefrítico es una inflamación aguda de los glomérulos renales que produce una combinación característica de signos: sangre en la orina, presión arterial elevada, disminución de la orina y retención leve de líquidos.

Es distinto al síndrome nefrótico — aunque ambos afectan los glomérulos, el mecanismo, los síntomas y el tratamiento son diferentes. El nefrótico pierde proteínas masivamente; el nefrítico inflama el glomérulo y produce hematuria.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome nefrítico?

  • Orina de color rojizo, marrón oscuro o "color coca-cola" (sangre)

  • Presión arterial elevada para la edad del niño

  • Menos orina de lo normal (oliguria)

  • Hinchazón leve, especialmente en la cara al despertar

  • A veces dolor en el flanco (región lumbar)

  • Cansancio general

¿Cuál es la causa más frecuente en niños?

La causa más común es la glomerulonefritis postinfecciosa — una reacción inmunológica que ocurre 1 a 3 semanas después de una infección por estreptococo (faringitis estreptocócica o impétigo). El sistema inmune, al atacar la bacteria, daña accidentalmente los glomérulos.

Otras causas incluyen nefropatía por IgA (enfermedad de Berger), glomerulonefritis membranoproliferativa (GNMP) y vasculitis como la púrpura de Henoch-Schönlein. Identificar la causa exacta es importante porque el tratamiento y el pronóstico difieren.

¿Qué estudios se hacen para diagnosticarlo?

El diagnóstico se confirma con examen general de orina (hematuria, cilindros hemáticos, proteinuria leve), perfil renal, complemento sérico (C3 y C4) y, en algunos casos, serología estreptocócica (ASTO). Si la evolución no es la esperada o hay dudas sobre la causa, puede estar indicada una biopsia renal.

¿Cómo se trata y qué pronóstico tiene?

La glomerulonefritis postinfecciosa tiene muy buen pronóstico: la mayoría de los niños se recupera completamente en semanas a meses sin secuelas. El manejo es de soporte — control de la presión arterial, restricción de líquidos y sal, y vigilancia de la función renal hasta la normalización.

Los casos de otras etiologías (IgA, GNMP) pueden requerir tratamiento inmunosupresor y tienen un seguimiento más prolongado. Por eso el diagnóstico etiológico preciso es fundamental.

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🫘Solo riñón pediátrico